Vicente Mesinas

Nacido en San Mateo Tepantepec, Peñoles, Etla, Oaxaca, a 3 horas de la capital oaxaqueña, Vicente López Mesinas actualmente está dedicado a las artes visuales, comenzando en 1994, con apenas 19 años de vida y después de una accidentada niñez y juventud, se fue dando cuenta de forma gradual que la escultura, los pinceles y la pintura podrían convertirse en su futuro.

Marcado por muchas carencias y la vivencia de experiencias trágicas, Mesinas pierde a sus padres a los 11 años, quedando él con bastante responsabilidad para ayudar a sacar a sus hermanos adelante.

Para vivir hace de todo, en la capital oaxaqueña vende en las calles, trabaja como aprendiz en varios oficios, forja su carácter en zonas bravas y le cuesta mucho trabajo “sobrevivir”.

En los portales del zócalo vendía figuras de ónix y mármol, le llamaba la atención el pulido y las formas que con estos materiales se podían realizar, desde ese momento se vislumbraba como un “artesano escultor”.

Tiempo después, en algunos viajes que realizaba trabajando visitaba diferentes ciudades de la región, es en Chiapa de Corzo, Chiapas, donde conoce al maestro escultor japonés Masafumi Hosumi quien le enseña y lo induce al mundo del arte esculpiendo piezas.

Ahí trabajaba en ese taller y a partir de ese momento hace clic con la actividad artística, dentro de ella se desenvolvió en las diferentes técnicas que hay, comenzó con talle en piedra y madera, modelado en plastilina y después en barro, hacía moldes de yeso, al mismo tiempo tomaba clases de dibujo en sus horas libres para asistir al ICACH, actualmente la Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas (UNICACH).

Mesinas poco a poco se fue incorporando en las diferentes técnicas de la gráfica y la plástica, recuerda a Franco Lázaro Gómez, grabador chiapacorzeño de quien le surgió el gusto por la gráfica, especialmente la xilografía y el claroscuro, luego tomó un curso de gráfica con el maestro Alfonso Moraza del INBA.

Después de poco más de un año de practicar el grabado, participa en la Bienal “Maximino Prado”, donde obtiene el primer lugar, posteriormente conoce y aborda ligeramente técnicas como la acuarela, las tintas y cerámica.

De regreso a su natal Oaxaca comienza a trabajar el óleo, técnica que lo impacta de sobremanera en su quehacer artístico y disciplina que hasta la fecha viene realizando.