Doris Arellano

El artificio que se nos revela en la obra de Doris Arellano, es la extraordinaria paleta de colores con las cuales ejerce su oficio. Policromía que nos remite a los coloridos huipiles de las chinantecas y mazatecas tan próximas a su tierra natal, donde Doris abreva para tomar el toque de color que le distingue. Colores que nos hablan de mariposas policromáticas volando sobre la superficie de ese río que casualmente lleva tal nombre: Pa - paloapan, río de las mariposas. Colores que han tomado del arco iris de las leyendas mazatecas, las curvas polícromas de sus mujeres vestidas de color. Toda obra de Doris es una explosión de colores en movimiento donde las siluetas parecen bailar incansable - mente de principio a fin, donde la cur - vatura de las imágenes le proporciona ritmo y equilibrio a cada cuadro. Son emblemáticas sus bailadoras de flor de piña, la danza tradicional de la región de Tuxtepec, cuyos movimientos coreográficos forman filas de mujeres ataviadas de festones que pegan sus cuerpos para forman una valla de color y movimiento.

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